El sistema de transporte de Rosario se encuentra en una encrucijada. Con el último estudio de costos que marca que el kilómetro de taxi ya supera los $2.540, la brecha entre la tarifa oficial y el bolsillo de los rosarinos se agranda cada día más, considerando que el reciente aumento aprobado por el Concejo llevó la bajada de bandera a $2.752 para taxis y $3.102 para remises.
Ante este escenario, la concejal Sami Arias presentó una iniciativa que busca romper con la rigidez del esquema actual y darle al servicio público las herramientas para que deje de perder terreno.
El proyecto propone dos cambios fundamentales: la habilitación de la oferta de descuentos para los viajes pedidos por aplicaciones (sin un piso que limite la baja de precios) y la consagración de la "Libertad de Plataforma".
El fin de la ineficiencia obligatoria
Para la edil, un problema grave es la baja productividad. Según los datos oficiales de noviembre de 2025, un taxi en nuestra ciudad recorre apenas 89 kilómetros productivos por día, el resto del tiempo el auto circula vacío, gastando recursos sin generar ingresos.
"Hoy el Estado obliga al taxista a ser ineficiente. Si un conductor quiere ofrecer un descuento por la aplicación para no circular vacío, la normativa actual se lo impide. Es una locura regulatoria que no beneficia a nadie", explicó la concejal. "Con este proyecto, reglamentamos las bandas de descuento para que el conductor pueda bajar el precio tanto como quiera cuando la demanda cae. Queremos que el taxista tenga la libertad de salir a buscar al cliente con precios competitivos, y no que se quede esperando en una esquina una tarifa que la gente ya no puede pagar".
Incentivos para que haya autos cuando más se necesitan
El sistema dinámico no solo funciona hacia la baja. Para garantizar que el vecino encuentre un vehículo en los momentos más difíciles, la propuesta reafirma la capacidad de ajustar la tarifa.
"Es fundamental entender que para incentivar la presencia de unidades en la calle en momentos de alta demanda, donde a tarifa regulada hay menos incentivo para salir, como Navidad o días de lluvia, quienes operen por la app podrán también ajustar su tarifa hasta un 35% más respecto del odómetro", detalló la edil. Este mecanismo de variabilidad no es una improvisación, sino que ya se encontraba estipulado en la normativa vigente desde 2025 (Expte. 275.396) y busca asegurar que el servicio esté disponible cuando la ciudad más lo requiere.
Qué gana el usuario y qué gana el conductor?
La iniciativa de Arias busca un equilibrio donde la tecnología sea el puente para mejorar la experiencia de ambas partes. El sistema es estrictamente optativo: quien quiera seguir trabajando con el reloj tradicional, podrá hacerlo, pero quien decida viajar con la app tendrá beneficios claros:
Para el usuario:
Precios más bajos: Posibilidad de acceder a tarifas promocionales y descuentos sin límites en momentos de baja demanda.
Transparencia: El precio del viaje se pacta de antemano de forma electrónica. Sabés cuánto vas a pagar antes de subirte, igual que en las aplicaciones privadas.
Mejor servicio: Al haber más competencia y libertad de precios, la calidad del servicio tiende a subir para atraer al pasajero.
Para el conductor (Taxista/Remisero):
Más viajes, menos tiempo muerto: La posibilidad de ofrecer descuentos permite captar pasajeros en zonas o franjas horarias donde hoy el auto circula vacío.
Libertad de trabajo: Se garantiza por ley que el chofer pueda usar simultáneamente cualquier aplicación habilitada en la ciudad para recibir viajes, sin miedo a sanciones o persecuciones.
Mayor rentabilidad: Al aumentar la cantidad de kilómetros ocupados, los ingresos suben sin necesidad de aumentar la tarifa oficial por encima de la inflación.
Libertad de plataforma: nivelar la cancha
Un punto clave del proyecto es asegurar que el taxista no sea un "rehén" de una sola herramienta. La libertad de plataforma implica que el conductor podrá utilizar cualquier aplicación tecnológica de intermediación de viajes que esté debidamente reglamentada en Rosario.
"Si una plataforma privada es reglamentada y cumple con las normas, el taxista debe tener el derecho legal de usarla tanto como cualquier vecino, la competencia en el mercado tiene que ser abierta para todos. Más competencia es mejor servicio. Cuando obligás a alguien a cazar dentro de un zoológico con reglas del siglo pasado, lo terminás extinguiendo, y aplica también para un servicio público concedido. Nosotros queremos un servicio público moderno y con precios de mercado".
Reloj para la calle, app para el descuento
El proyecto es muy claro en su implementación para evitar confusiones:
En la calle (alzada): El reloj sigue siendo la garantía. Funciona como una "Tarifa Máxima". El usuario que para un taxi en la vía pública tiene la seguridad de que el precio es el que conoce hoy.
Por app: Rige el sistema dinámico. El conductor y el pasajero acuerdan un precio cerrado de forma previa, como funciona hoy en aplicaciones como Uber, Cabify o Didi, permitiendo que las bandas de descuento actúen libremente para beneficio de ambos o se aplique el incremento de hasta el 35% en situaciones de alta demanda.
"Hay que entender que el mundo cambió. Si no permitimos que el taxi y el remis compitan de verdad, los estamos condenando a la desaparición. Este proyecto le devuelve el poder al ciudadano para elegir y al trabajador para producir. Más competencia es mejor servicio, y Rosario no puede esperar más para tener un transporte que funcione bajo la lógica del siglo XXI", concluyó la Concejal.