A la cama con Megna

El tiro en el pie de quienes militan desde la anti-política

El cocinero Marcelo Megna, devenido en concejal gracias a unos de los tantos milagros que ocurren en la política, participó esta semana de una reunión de comisión acostado cómodamente en su cama. Al edil que se presenta como radical e ingresó al Concejo por Juntos por el Cambio es más común encontrarlo en algunos de los bares de Córdoba y Oroño que en Palacio Vasallo.

Megna se justificó diciendo que “estaba con catarro y que el jueves estaría en el Concejo para sesionar”. Una declaración que confirma la sospecha de que el cocinero no está a la altura de lo que significa tener una representación parlamentaria. Por el feriado del Día de Rosario, esta semana el Concejo no sesionó el jueves sino el miércoles. Si Megna iba el jueves al recinto se iba a encontrar con el Concejo cerrado por el asueto.

El cocinero de la “crema” rosarina y amigo de Mirtha Legrand, muestra un desprecio por una institución como el Concejo Municipal y, fundamentalmente, al electorado que lo votó. Amerita una declaración y hasta un apercibimiento por parte de sus pares. Más aún cuando esta actitud es parte de una excepción y no una regla. La mayoría de los 28 concejales que conforman el cuerpo Legislativo de la tercera ciudad de la Argentina son hombres y mujeres de trabajo y militancia.

¿Qué proyectos presentó Megna, qué piensa sobre la inseguridad el desempleo o la economía y cómo cree que se podrían solucionar estos problemas que forman parte de la agenda de los rosarinos?. Como en las encuestas: Megna No Sabe/No Contesta.

No puede ser gratuito que se menosprecie la figura del Concejo Municipal. Cuando el diputado salteño Juan Emilio Ameri protagonizó una escena sexual con su novia en plena sesión, en cuestión de horas se lo corrió del lugar. Esa es una forma de faltarle el respeto a una institución de la democracia, pero no la única. La pregunta es si Megna no merece una sanción de este tipo o similar.

La política no es un manual de buenas intenciones. Es capacidad, gestión, trabajo y militancia. El enojo del electorado con la política fomentó la aparición de los outsiders. Megna llegó a la política de la mano de Eugenio Malaponte. Un hombre con apellido radical que puso al cocinero como candidato y mueve los hilos y las partidas presupuestarias de Marcelo Megna en el Concejo.

Malaponte lanzó, antes de las elecciones, el sitio hastaacá.com. Allí asegura que pretende que la política no se decida entre las cuatro paredes de la POLÍTICA S.A

En su blog se presenta como un abogado apasionado por la política, su país y su ciudad. “Justamente por eso me duele que los políticos de hoy sean parte del problema y no la solución”.

Megna no se dio cuenta de lo que significaba participar de una reunión del Concejo desde la cama. Yo creo que en verdad no le importa. No le importa el Concejo, no le importa sus pares y mucho menos quienes lo votaron.

En noviembre hay elecciones. El enojo con la política, en ocasiones, hace que el electorado regale su voto. Rifar el voto o no elegir, hace que otro elija por vos. Es ahí cuando personajes como estos terminan aprobando ordenanzas que va a cambiar, casi siempre para mal, el presente y futuro de la ciudad en la que vivimos.