Voluntariado en tiempos de pandemia: la vivencia de quienes ayudan a los más necesitados

Aldana Bianchi es estudiante de enfermería y forma parte de una red de más de 200 voluntarios que trabajan en Rosario asistiendo a los vecinos de los barrios populares

El vértigo que genera una pandemia global como la del coronavirus, con crecimiento en el número de muertes y contagios como los que tuvo Argentina en las últimas semanas, en ocasiones nos lleva a saltar historias como la de Aldana Bianchi. Una estudiante que cursa el segundo año de la carrera de enfermería en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y es parte de una red de 200 voluntarios que asisten a los vecinos de los barrios más populares de la ciudad.

En septiembre del año pasado, el gobierno de la provincia de Santa Fe junto al ministerio de Desarrollo Social, comenzó a diagramar un sistema de voluntariado con estudiantes de las carreras de Ciencias Médicas. Hoy es una red cada vez más grande que realiza hisopados, entrega módulos alimentarios puerta a puerta y va en busca de adultos mayores que aún no se hayan inscripto en el cronograma oficial de vacunación.

La contracara a actitudes negacionistas, anticurentena, individualistas y miserables, que mostraron su verdadero perfil en tiempos de crisis mundial, es la del voluntariado social. “La mirada mía y la de todos mis compañeros es que estamos haciendo historia. Brindando nuestro corazón en un momento tan crítico como este”, esta frase de Aldana Bianchi lo resume mejor.

La semana pasada el ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Santa Fe montó un operativo multiministerial en el barrio Vía Honda de Rosario, donde asistió a las familias con la entrega de alimentos y realizó un censo para conocer el estado de salud general de la población.

-Aldana, ¿Cómo es tu historia?

Yo estudio enfermería. Arrancamos en septiembre pasado con el voluntariado. Éramos apenas 10 personas y hoy ya somos más de 200 estudiantes de enfermería y medicina que estamos colaborando en Rosario.
Ingresamos como voluntarios gracias al ministerio de Desarrollo Social, por eso quiero destacar el trabajo que hacen. Están agregando más puntos de testeos, evitando que la gente tenga que recorrer largas distancias para hisoparse. El Estado está yendo a cada barrio en busca del vecino, tenemos un gobierno presente en cada punto de la ciudad.

-¿Cómo son los operativos que llevan adelante como voluntarios?

Hacemos un relevamiento de datos puerta a puerta para detectar algún caso positivo de coronavirus. Preguntamos por la presencia de síntomas y buscamos a personas mayores que no se hayan vacunado. Las registramos en una planilla a la espera de que se le asigne un turno para inocularla.

-¿Cuáles vienen siendo los resultados?

En los barrios vemos el incremento en el número de contagios como ocurre a nivel general. Hace desde septiembre del año pasado que testeamos y la semana pasada vimos que un 40 por ciento de los hisopados resultan positivos. Es un porcentaje que se mantiene en cada punto de testeo, donde el incremento de casos fue notable.

-¿Notan compromiso, hay información sobre cómo prevenir el contagio?

La información está clara, nosotros trabajamos mucho en el boca a boca para que cada persona esté al tanto y sepa cómo manejarse ante la aparición de síntomas. Pedimos que toda la población sea responsable, que cumpla con la utilización del barbijo, el lavado de manos y el distanciamiento. Esto es lo que fomentamos como voluntarios, despejamos dudas, repartimos folletería y asistimos.

-¿Cómo los reciben?

Al principio había miedo y desconfianza, era todo nuevo y en medio de una pandemia. Pero es un trabajo hormiga, boca a boca. Hoy todos confían porque saben que estamos presentes.

-Imagino que cuando comenzaste a estudiar enfermería nunca se te cruzó por la cabeza pensar que la vida te iba a poner en este lugar

Nunca, ni en un sueño (risas). Como yo le planteo a mis compañeros, estamos haciendo historia. Jamás pense que podía estar en este lugar, batallando contra la pandemia. Más allá de que nunca lo imaginamos, sentimos orgullo. Estoy orgullosa de mis compañeros que le ponen fuerza, garra y mucho corazón.
Para los que venimos cursando en una facultad pública, estar en el territorio nos abre la posibilidad de conocer y vivir en en lugar lo que esta pasando con esta pandemia. Estamos haciendo historia.

-Miralo con perspectiva, ¿Cómo crees que va a recordar estos tiempos cuando la pandemia haya terminado?

Yo soy madre y me emociona saber que el día de mañana le voy a poder contar a mi hija que yo fui parte de esto. Se me congela la sangre. Estamos tratando de salir de la pandemia y nosotros estamos siendo parte, colaborando como estudiantes y como personas. Todos mis compañeros sienten lo mismo.