Por qué el sector privado no invierte en ciencia en Argentina

Solo el 10 por ciento de lo que se destina en Argentina proviene del sector privado

Las idas y vueltas, avances y retrocesos y, por sobre todas las cosas, cambios continuos en la política de Estado, hicieron que Argentina sea un país con poca o nula inversión privada en ciencia y tecnología.

Forman un científico requiere por lo menos veinte años de formación. Argentina forma a sus científicos y luego los expulsa con políticas cambiantes que no dejan lugar para el desarrollo y la innovación.

El 90 por ciento de las inversiones provienen del Estado y solo el 10% proviene del sector privado. En Argentina los empresarios no invierten porque la inversión es a largo plazo y en este país no existe el largo plazo.

La inversión en Ciencia y Técnica en Argentina es del 0,6%. De cada 100 pesos, 60 centavos van a la Ciencia. Los países que más invierten en Ciencia son Israel y Corea que están arriba del 4%. Corea logró en los últimos 10 o 15 años llegar a ese 4% y en esos años el PBI per cápita aumentó de 100 a 30 mil dólares.

En 2017,el Congreso de la Nación aprobó un incremento progresivo de las partidas en Ciencia y Tecnología hasta alcanzar un 3% del PBI en 2030.

Según el Presupuesto 2017, el monto destinado a Ciencia y Técnica representa el 0,34% del PBI, y en 2018 alcanzaría el 0,51%, un aumento de la función del 43%, con respecto a este año.

El proyecto propone la federalización y fortalecimiento del sistema científico tecnológico; el impulso de políticas de innovación sustentable; la generación de nuevos empleos de calidad a través de la transferencia de tecnología al sector productivo y social; y la visibilización y divulgación de los avances científicos tecnológicos.

También prevé “la formación de profesionales y técnicos especializados en el país y en el exterior; mayor infraestructura y equipamiento; mayor financiamiento para la investigación científica y tecnológica; y la innovación productiva e incentivos a la inversión del sector privado en investigación, desarrollo e innovación”.

En momentos de pandemia mundial, en cada rincón del mundo hay un argentino encabezando o formando parte de un equipo de investigadores que trabajan para terminar con el COVID-19. Institutos nacionales que están a la vanguardia en investigación, pero nadie se pregunta cómo vive, cuánto gana o qué necesita un científico para desarrollarse en Argentina. No eligen irse a otro país, los empujan las políticas anti desarrollo diseñadas por el conservadurismo nacional.

En 2013 Rosario avanzó en la consolidación como polo científico y tecnológico al sumar en el predio que comparten el Conicet y la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el nuevo edificio del Instituto de Física Rosario (Ifir). Fue con una inversión de 25 millones de pesos.

En 2014 comenzó a levantarse el Polo Tecnológico de la UNR con una inversión de 30 millones de pesos. A lo que se sumó el Polo Tecnológico del ex Batallón de Comunicaciones 125 de Rosario, otra obra millonaria.

Sin embargo, entre el 2015 y el 2028, en términos reales la caída del presupuesto nacional para Ciencia y Técnica fue de un 25%. Al terminar todo el gobierno de Mauricio Macri, la caída fue del 38%.

Imagen: cortesía Polina Tankilevitch vía Pexels