Política

Pichetto calificó a una parte del macrismo como “depresivo”

La famosa batalla campal entre “halcones y palomas” en Juntos por el Cambio viene casi desde el propio nacimiento de la alianza oficialista, pero definitivamente hay dos factores que la revitalizaron y la potenciaron: la paliza electoral sufrida en las PASO y la llegada al espacio de Miguel Ángel Pichetto. Es que a un mes de la derrota en las primarias y de cara al retorno de la campaña hacia las generales de octubre, el candidato a vicepresidente chicaneó a aquellos dirigentes macristas que tienen “visiones de depresión” y hasta desafió a quienes en su propio espacio lo critican por el tono de sus declaraciones a hacerlo “de frente”.

“Yo siempre dije las mismas cosas, sigo pensando de la misma manera, y si a alguien le preocupa, me gustaría que me lo diga de frente. Yo creo que hay que dar la pelea electoral y que el tema no está cerrado”, disparó el senador nacional que saltó del peronismo a Juntos por el Cambio para acompañar a Mauricio Macri en diálogo con la periodista Nancy Pazos en La 990.

La semana pasada, Pichetto le pegó duro, como tiene por costumbre, a los movimientos sociales que se movilizaron en la 9 de Julio. Además, criticó una decisión de Migraciones que permitió el regreso al país de una mujer peruana que había sido deportada a pesar de tener hijos argentinos y de haber cumplido la pena correspondiente por delitos cumplidos hace muchos años.

Esos dichos y otros mensajes del senador generaron ruido en algunos sectores del oficialismo. Ministros como Rogelio Frigerio (Interior) y Guillermo Dietrich (Transporte) tomaron posturas de “palomas”, es decir más moderadas, tras la derrota en las primarias. También esa posición muestra Hernán Lacunza, el nuevo ministro de Hacienda, que reemplazó a un “halcón” como Nicolás Dujovne.

Tras el resultado de las elecciones del 11 de agosto, dirigentes como Pichetto, Elisa Carrió y Patricia Bullrich tomaron la posta de la violencia y la agresividad de los halcones y se convirtieron en los estandartes más combativos de la esperanza amarilla. Desde el primer día, se mostraron convencidos de las chances que tiene la fórmula que encabeza el presidente Macri de ingresar en el ballotage pese a la abultada ventaja que obtuvo el Frente de Todos en las urnas. 

Por eso, no conforme con su desafío a que las “palomas” lo critiquen en la cara, Pichetto además soltó una burla encubierta hacia “algunas visiones de depresión” que continúan vigentes en Juntos por el Cambio y de las cuales pidió salir rápido. “La política implica eso, la posibilidad de no resignarse, de dar la pelea, de no darse por vencido ni aun vencido, de que la pelea que se pierde es la que no se da”, argumentó.

Y agregó: “Hay que pararse con convencimiento porque esta elección puede ser distinta; no digo que sea fácil, pero hay que mantener las ideas”.

En cuanto a la política y el fracaso del Gobierno en los números, Pichetto reconoció que “la economía fue un factor fundamental en el proceso electoral” y asumió que hubo una “pérdida del poder adquisitivo de los sectores medios” que en el oficialismo no alcanzaron “a advertir”.

“El día después de las PASO y el día que designó a Lacunza dije que el Presidente estaba ‘en control’ porque fueron momentos realmente difíciles”, dijo el rionegrino sobre su insólita frase en la conferencia de prensa del 12 de agosto, y a un mes de ese momento y de cara a las generales señaló que “hablar del adelantamiento del proceso electoral es un absurdo”.

También le pegó a “la estructura económica de los cartoneros”, a la que señaló como “muy poderosa” y que “funciona como una multinacional”, e insólitamente se burló del aumento de la pobreza y la indigencia que llevó a que todo el arco político opositor, los gremios, la Iglesia y las provincias exijan a Macri declarar la emergencia alimentaria.

“No sé si a todos los argentinos les importa el tema de la emergencia alimentaria. Me parece que se construyen supuestos falsos como si hubiese pobreza generalizada en Argentina”, arrancó el senador, y se preguntó “por qué el Congreso tiene que actuar en un tema como el alimentario, cuando el Ejecutivo tiene todos los recursos y herramientas para resolver este tema”.

Y remató con una burla lamentable: “Tampoco Argentina es Biafra o que todo el país está reclamando comida o está famélico”.

Finalmente, como para confirmar el tono de sus ideas, también atacó a los jubilados: “Las jubilaciones de moratoria son bastante truchas”.